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“”La enferma se consumía como una flor de nieve al derretirse”” El valle de la sombra de la muerte, Charlotte Brontë.
Mire usted a estas damas en alegre contradanza. Las dos mujeres de los extremos, las únicas que dan la cara, fueron esposas del maestro flamenco. La rubia de la izquierda es su joven esposa, Elena Fourment, a la que el maestro pinta una y otra vez desnudando sus encantos juveniles. La castaña, la de la derecha, fue su gran amor, Isabella Brant, la mujer que compartió sus años de luchas y esperanzas. Isabella, que lo vio triunfar y que lo alentó en los momentos en que toda parecía sucumbir, murió a temprana edad. Fue duro para el maestro perderla. Una larga enfermedad minó sus días y murió consumida en brazos de su marido, que quizás sin saberlo reprodujo la causa de su defunción. Miren ustedes el pecho izquierdo de la bella Isabella. Está deformado y su pezón retraído. Este detalle anuncia la malignidad que la llevará a la tumba después de dos años de sufrimiento y dolor, cuando se desconocía la génesis y evolución del cáncer de mama.
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Omar López Mato
Instituto de la Visión
——————————0Estimado Omar , fuera de que es una hermosa y linda historia( con un trágico final ) , la Semiología es un arte y realmente hasta en cuadros tan famoso podemos aprender .
Es un lujo leer y ver tus comentarios y apreciar tu sentido de observación.
Saludos cordiales——————————
Eusebio Garcia Riccomini
Clinica Oftalmologica Providencia
Santiago de Chile
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Original Message:
Sent: 03-07-2021 13:07
From: Omar López Mato
Subject: La gracia desgraciada“”La enferma se consumía como una flor de nieve al derretirse”” El valle de la sombra de la muerte, Charlotte Brontë.
Mire usted a estas damas en alegre contradanza. Las dos mujeres de los extremos, las únicas que dan la cara, fueron esposas del maestro flamenco. La rubia de la izquierda es su joven esposa, Elena Fourment, a la que el maestro pinta una y otra vez desnudando sus encantos juveniles. La castaña, la de la derecha, fue su gran amor, Isabella Brant, la mujer que compartió sus años de luchas y esperanzas. Isabella, que lo vio triunfar y que lo alentó en los momentos en que toda parecía sucumbir, murió a temprana edad. Fue duro para el maestro perderla. Una larga enfermedad minó sus días y murió consumida en brazos de su marido, que quizás sin saberlo reprodujo la causa de su defunción. Miren ustedes el pecho izquierdo de la bella Isabella. Está deformado y su pezón retraído. Este detalle anuncia la malignidad que la llevará a la tumba después de dos años de sufrimiento y dolor, cuando se desconocía la génesis y evolución del cáncer de mama.
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Omar López Mato
Instituto de la Visión
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